Tribuna: “Rezando a Santa María de Garoña”

El miércoles, y siguiendo la hoja de ruta que ya marcábamos hace un año en otra tribuna en Rioja2, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) daba el visto bueno para que la central de Santa María de Garoña, situada a apenas 70 kilómetros de Logroño y que representa la central más antigua de España, pueda operar hasta 2031. Ahora es el Gobierno, representado por el famosísimo, y precio de la luz mediante, Alvaro Nadal, quien decidirá si concede la autorización pertinente.

Esta autorización viene a continuación del informe “técnico” favorable que los “técnicos” del CSN han emitido, saltándose toda norma de seguridad nuclear, tanto estatal como internacional. Y es que, sin que la empresa propietaria de Garoña haya acometido las reformas necesarias para su autorización, no han dudado en seguir la estrategia político-empresarial que nos obligará a alargar la vida de las centrales nucleares hasta los 60 años.

Pongo comillas a la palabra técnicos porque tanto UNESA (patronal eléctrica), como NUCLENOR (Iberdrola y Endesa como propietarios de Garoña) y ciertos creadores de opinión de este país, no han dudado en lanzarse a llenar los periódicos de tribunas y editoriales donde remarcan que la decisión es puramente técnica. Pero no, no lo es.

Valga como ejemplo el informe que la Asociación Profesional de Técnicos en Seguridad Nuclear hizo el pasado lunes donde decían claramente que la “instalación no ha realizado las modificaciones necesarias requeridas para mejorar su nivel de seguridad. En estas circunstancias, la emisión por parte del CSN de un dictamen favorable a la explotación de la central supondría un cambio de criterio del que se desconocen sus fundamentos (…) y supone de facto una exención encubierta al cumplimiento de los requisitos previos”. También nos ponía los pelos de punta con este otro párrafo: “En la actualidad todas las centrales españolas están obligadas a realizar cada 10 años una Revisión Periódica de Seguridad (RPS), siguiendo las pautas establecidas en la Guía de Seguridad 1.10 del CSN avalada por el Organismo Internacional para la Energía Atómica (…) a petición de UNESA, la patronal de las eléctricas, desvinculando los plazos de la Revisión Periódica de la Seguridad con los del propio permiso, eliminando así la condición previa de realizar una Revisión Periódica de la Seguridad para el informe favorable del CSN”. A que tranquiliza leer todo esto…

Otra de las razones que uno ha tenido la posibilidad de leer para justificar este desatino, ha sido la de “dado que el precio de la luz está por las nubes, es necesario disponer de centrales nucleares para que éste precio baje, porque claro, la energía nuclear es barata”. La cuestión es saber qué significa que la energía nuclear es barata. Partiendo de la base de que las centrales nucleares ya están amortizadas, esta afirmación puede ser cierta, pues sólo penaliza en el pool a unos 44€/MWh. Pero claro, esto porque previamente las hemos pagado mediante el invento, que allá por 1984 se sacó de la manga Felipe González donde, a través de la “moratoria nuclear”, pagamos no solo las centrales proyectadas o ejecutadas que no se iban a abrir, sino que además rescatábamos las ya en funcionamiento y que no salían del todo rentables.

A este “precio barato” tenemos que sumarle el coste que todos pagamos vía presupuestos generales o término fijo de la luz, donde asumimos el pago de los costes derivados del riesgo de accidentes (pólizas y seguridad), el de la gestión a largo plazo de sus residuos radioactivos, así como la compra de combustible. Pero además, y pasando a un campo filosófico pero no menos cierto, debemos añadir uno de los triunfos del capitalismo, donde lo barato sólo se mide en términos económicos, obviando las consecuencias ambientales, sociales o sanitarias que esta energía pueda tener. Si generar energía nuclear nos regala unos residuos radiactivos como el plutonio 239 (vida media de 24.400 años), el neptuno 237 (vida media de 2.130.000 años) o el plutonio 240 (vida media de 6.600 años) ¿de qué carajo barato estamos hablando? ¿De verdad estos expertos “en todo” quieren dejarle a los hijos de sus nietos este regalo debajo de la alfombra?

Pero ya saben, las medidas ambientales y sanitarias son caras porque sus consecuencias las paga la seguridad social, los pantalones de Zara son baratos porque los pagan vidas de niños y la panga es asequible porque lo paga nuestro hígado y los ríos del sureste asiático… Así que sí, venga, la energía nuclear es barata.

Por último, para acabar convenciéndonos de lo bueno que es este paso adelante, han sacado a relucir la seguridad energética, esa que cuando van a hacer 4 años que la central está desconectada no se ha visto afectada, y donde debemos recordar que en 2015 la mayor demanda registrada fue de 40.726 MW, teniendo instalados en el Estado Español 102.813 MW, siendo irrisorio los 466 MW que supone la central de Santa María de Garoña.

Así que en estas estamos, sin justificación técnica, ni económica, ni mucho menos de futuro, donde no hay más futuro que un modelo descentralizado, eficiente, renovable, a pequeña escala y por supuesto público.

Se sigue a la espera de que las necesarias reformas que la central debe ejecutar para solventar los graves problemas de seguridad, valoradas en 153 millones, se realicen correctamente. Seguimos con problemas que vienen desde 1982, cuando ya aparecieron las primeras grietas en el barrilete de acceso de combustible al reactor, así como la renovación del sistema de tratamiento de gases, la separación física de cables eléctricos, la protección contra caída del techo del edificio de turbina, y el aislamiento de la contención primaria, por no hablar de que sigue sin un sistema de contención del agua de refrigeración.

Pero el objetivo primordial ya está conseguido, una vez Iberdrola ya indicó que no tenía intención de gastarse ese dinero al no salirle rentable la explotación, y no es otro que sentar un precedente y extender la vida del resto de centrales hasta los 60 años. Se ataría así la futura política energética que haría que, en caso de querer cerrar las nucleares antes de cumplirse ese tiempo, se podría entrar en conflicto empresarial y las empresas propietarias podrían solicitar una indemnización en función del lucro cesante.

Este dislate es verdadera #MarcaEspaña, algo que sólo puede ocurrir aquí, en un país donde la política laboral está en manos de la Virgén del Rocío, la Virgen de las Angustias es alcaldesa de Navalmoral y el precio de la luz lo controla Tláloc, dios de la lluvia. Por lo que nosotros, tristes mortales, sólo podemos rezarle a Santa María de Garoña, para que nunca pase nada y algún día cambie esta política energética que nos empobrece y nos aísla.

Andrés Barrio
Miembro de la Coordinadora contra Garoña

Puedes acceder a la tribuna publicada en Rioja2 aquí: http://www.rioja2.com/opinion-109068-rezando-a-santa-maria-de-garona/

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