Presentamos nuestra declaración por el día mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo

Un año más celebramos el 28 de abril, Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) fue la que instauró esta conmemoración a raíz de la que, en memoria de las trabajadoras y los trabajadores heridos y muertos en el trabajo, realizaban los hombres y las mujeres del mundo obrero de Estados Unidos y Canadá. Posteriormente, la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres y las Federaciones Sindicales Internacionales, le dieron carácter mundial.

Según la OIT, anualmente se producen más de 270 millones de accidentes laborales en el mundo, muriendo 2 millones de personas a causa de accidentes o enfermedades relacionadas con el trabajo. Por si fuera poco, la misma OIT reconoce que estas cifras son, en realidad, muy inferiores a las reales, ya que es imposible conocer lo que ocurre en la llamada eufemísticamente economía informal, tan presente en la mayoría de las regiones de nuestro planeta. En todo el mundo, los pobres y los menos protegidos –con frecuencia mujeres, niños y migrantes– son los más afectados.

Es por esto que la OIT se refiere a este asunto como la “hecatombe del trabajo”. ¿No se merece este apelativo una realidad como esta, en la que simplemente con la aplicación de las medidas de seguridad básicas ampliamente conocidas en la actualidad, se podrían salvar cada año más de 600.000 vidas?

Nuestra Comunidad Autónoma también se ve afectada por esta situación injusta. Tristemente, La Rioja fue la comunidad con mayor índice de incidencia de accidentes laborales mortales durante el primer semestre del 2017, según UGT, con 2.234 accidentes, de los que cinco fueron mortales. Esto supone 235 siniestros más que en el mismo periodo del año 2016, un 12 % más.

Los muertos del trabajo siguen siendo los muertos olvidados. Son los muertos disfrazados de mala suerte, fatalidad, negligencia, imprudencia… Pero junto a ellos, también tenemos los enfermos ignorados: las personas afectadas por enfermedades laborales o por enfermedades relacionadas con el trabajo. Y todos ellos hablan de la precariedad, de la subcontratación abusiva, de la economía sumergida, de los ritmos de trabajo desmedidos. Hablan, en definitiva, de las causas profundas de este problema, que no es otro que la preponderancia de unas relaciones laborales que subordinan la vida y la salud de los trabajadores y las trabajadoras al beneficio económico.

Por tanto, en estos tiempos de crisis económica hemos de estar todas las instituciones y organizaciones políticas, sindicales y sociales muy atentas. Desde una concepción amplia de la Salud Laboral, esta no se reduce solo a la ausencia de accidentes o de enfermedad. Más bien, se potencia cuando las condiciones de trabajo propician la vida en dignidad de los trabajadores y de las trabajadoras. Por ello, la mal llamada crisis económica, aunque aparentemente disminuye el número de los accidentes y las enfermedades profesionales, genera por contra una grave agresión a la salud laboral del mundo obrero y del trabajo. El desempleo, la precariedad y la inestabilidad laboral son unas de las causas fundamentales que roban la salud y la vida en el trabajo. Por ello, cualquier política destinada a la creación de empleo debe ir dirigida en primer lugar a que el empleo que se cree sea decente. Solo así se potenciará la vida y la salud de los trabajadores y las trabajadoras.

La celebración de este significativo día nos proporciona la ocasión de rendir un merecido homenaje a tantos trabajadores y trabajadoras que, acudiendo al trabajo para ganarse la vida, encuentran la muerte. A tantas personas que reciben, a modo de salario invisible, una enfermedad profesional o relacionada con el trabajo que les acompaña ya para siempre e, incluso, les causa una muerte laboral diferida o les acorta la vida. Y también a tantos trabajadores y trabajadoras que día a día pierden la salud y no pueden desarrollarse como personas.

Pero no nos podemos conformar simplemente con tenerlos en el recuerdo. Debemos aspirar a erradicar esta situación injusta, causa de sufrimiento en numerosas personas y familias. Es por ello que debemos comprometernos a buscar constantemente fórmulas que acaben con esta injusticia desde el espacio político, económico y también social.

Por todo lo anterior, con motivo del 28 de abril como Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, desde el Pleno del Ayuntamiento de Logroño:

  1. Se reconoce y rinde un merecido homenaje a las mujeres y hombres que han quedado gravemente incapacitados o han fallecido a consecuencia de su trabajo.
  2. Con el mismo merecimiento, se dedica un homenaje a tantas otras personas que padecen una enfermedad laboral, derivada de los años de desgaste en sus puestos de trabajo o a consecuencia de sufrir deficientes medidas de seguridad e higiene en el mismo.
  3. Se apoya de manera activa a las familias de los hombres y mujeres que pierden la vida o la salud en el trabajo, ya que son ellas, en gran medida, las que han de afrontar una situación de sufrimiento y, en muchos casos, de vulnerabilidad social. Dicho apoyo se concreta reconociendo la labor de las asociaciones de familiares y afectados por accidentes de trabajo y falta de salud laboral.
  4. Se ha de colaborar, dentro del marco competencial de este Ayuntamiento, con el Gobierno de La Rioja, el Gobierno Central, los sindicatos y las organizaciones empresariales en la dotación de recursos, el desarrollo y la aplicación de todas las medidas previstas en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, con la finalidad de superar en nuestra sociedad, cuanto antes, esta dolorosa e injusta realidad.
  5. Se aprobará, cada vez que fallezca en nuestra localidad un trabajador en accidente de trabajo, la realización de una declaración institucional de apoyo a los familiares y de rechazo a dicho accidente.
  6. Se traslada a todas las administraciones el apoyo institucional para avanzar de una manera significativa en la lucha contra la siniestralidad laboral y a favor de la salud en el trabajo. Igualmente, se apoya de manera efectiva cualquier iniciativa ciudadana que pudiera surgir en favor de la lucha contra la siniestralidad laboral.
  7. Se impulsará a nivel municipal y autonómico un desarrollo legislativo que potencie la lucha contra la siniestralidad laboral y favorezca las políticas tendentes a mejorar las condiciones de salud e higiene en las empresas.
  8. Se potenciarán políticas activas de empleo que garanticen un trabajo de calidad e incidan sobre la precariedad, temporalidad y la excesiva subcontratación, causantes, en gran medida, de la siniestralidad y falta de salud laborales.
  9. Se avanzará en medidas que permitan la información y concienciación de la sociedad ante esta situación, propiciando que la Salud Laboral sea un tema siempre presente en la agenda político/social de nuestra ciudad.

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