Los presupuestos del PP son mentira

El Partido Popular acaba de presentar su anteproyecto para los presupuestos de 2019 y, como ya nos tienen acostumbrados, volvemos a comprobar que la contabilidad del PP en los presupuestos tiene una cara A y una cara B, es decir, existe una diferencia considerable entre lo que plasman sobre el papel y lo que luego llevan a cabo.

En primer lugar, no es realista volver a inflar los ingresos. Es flagrante lo que se repite cada año respecto a la venta de suelo. 15,1 millones presupuestados en 2018 y tan solo 4,1 liquidados a 30 de septiembre. Esto supone una «presupuestación pésima» según el propio informe de liquidación de Intervención respecto al año pasado. Sin embargo, vuelven a presupuestar 15 millones para 2019. Llevamos así toda la legislatura y no se han dignado en ajustarlo a la realidad ningún año a pesar de todas las veces que se les ha dicho. Prefieren seguir falseando las cuentas.

Si en ingresos el PP no puede hablar de realismo, tampoco puede hacerlo de responsabilidad en las inversiones. Vuelven a aparecer por enésima vez inversiones como la Casa del Cuento o Casa de Las Letras (prometida desde 2011), el mal llamado corredor ecológico del Ebro o la prolongación de Avenida de La Sierra (ambos ya incluidos desde el principio de legislatura), el Monte Cantabria con una partida abierta de 100 euros o la Pasarela de Los Lirios, plurianualizada, pero para hacerse realidad en 2020. Cabe recordar que en el apartado de inversiones reales “las cifras son pésimas”, según el último informe de Liquidación para el pasado presupuesto, donde no se ejecutó el 90% del capítulo, lo cual demuestra cuál es el nivel de gestión del Partido Popular.

Finalmente, en cuanto a la buena gestión el PP tampoco se puede decir que sea tal. Está muy bien aumentar la partida en Servicios Sociales. El problema viene como cuando el año pasado de los 14,7 millones destinados a Servicios Sociales, se dejaron sin ejecutar 2,5 para hacer frente a diversas necesidades. Pasa algo similar respecto a la partida de Personal, donde el incremento se debe, entre otros aspectos, a acuerdos con los sindicatos después de que el PP mantuviera toda la legislatura en tensión con movilizaciones de los trabajadores cada semana y ahora, eso sí, el acuerdo es poco antes de las elecciones. La clave está también en cómo el año pasado se gastaron 2 millones menos de lo presupuestado (44,4 millones frente a 42,4) que se debe, según el informe de Intervención, a “causas internas internas derivadas de decisiones a la hora de no cubrir vacantes por jubilación o bajas, así como decisiones sobre empleo o redistribución de efectivos”.

Lo que ignoran estos presupuestos

Esto presupuestos no abordan cuestiones fundamentales como plan de empleo y de retorno para los jóvenes que han tenido que emigrar, un parque público de vivienda, un plan propio de I+D+i que redoble las líneas de igualdad y asistencia social con el empleo que ello genera o poner en marcha actuaciones del PMUS. Lo plantearemos en nuestras enmiendas.

Una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace. Lo que hace el PP es vender de manera electoral una serie de ingresos que no son reales, unas inversiones que no lleva a cabo que van entrando y saliendo de los presupuestos y unas partidas que eleva pero luego no ejecuta para costear la deuda que han generado, ofreciendo con ello una imagen ficticia de ciudad.

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