Defensa de la libertad de expresión, la democracia y el arte en el Estado español

Este mes de febrero será recordado por las altas cotas de censura y criminalización que las artes plásticas y escénicas han sufrido, donde en una misma semana hemos vivido cómo se ha condenado a raperos, se ha secuestrado libros y se ha censurado exposiciones fotográficas, algo que el propio magistrado Joaquim Bosch, de Jueces por la democracia, ha calificado de “serio peligro para la libertad de expresión en España” e incluso ha llegado a afirmar que “tenemos menos libertad ahora que en los ochenta”.

Lo ocurrido este pasado mes, sobre todo en la semana del 19 al 25 de febrero, no es más que una deriva autoritaria y represiva, que ha perseguido a tuiteros, sindicalistas, titiriteros y políticos disconformes y contestatarios con un modelo y un sistema que consideran lesivo para sus derechos e intereses.

Todo empezó con la Ley de Seguridad Ciudadana, que convertía en enemigos a quienes protestaban. Continuó con una dura reforma penal, que criminalizaba muestras de disconformidad. Y ahora vamos hacia un sistema autoritario, que recupera la figura del disidente político castigado.

Queremos hacernos eco de los últimos tres casos de censura que se han sufrido en el Estado español y que nos dan la medida de cuán débil se sienten unas instituciones como el Gobierno o la monarquía cuando tienen que recurrir a la censura y la represión para sentirse legitimadas.

Un rapero a prisión

El martes 20 de febrero, el Tribunal Supremo ratificaba la sentencia a tres años y medio de cárcel que había impuesto la Audiencia Nacional al rapero Valtonyc. Sus delitos: enaltecimiento del terrorismo, calumnias e injurias graves a la corona, todo esto sacado del contexto lírico artístico que lo forman las rimas de Josep Miquel Arenas Beltrán “Valtonyc”.

Así, el rapero tendrá que ir a la cárcel para cumplir una condena de tres años y medio, la cual se le puede igualar o incluso estar por encima de condenas derivadas de malversación de fondos públicos, robo con violencia, abuso sexual, extorsión…. Y es que el cantar no puede ser delito.

Podemos afirmar que ciertas letras puedan ser de mal gusto o que incluso pudieran conllevar faltas administrativas en caso de saltarse la legalidad vigente, pero el conocer que la mayor condena que sufre este rapero es la de un año por injurias a la corona al llamarles ladrones de mil y una formas roza no solo el absurdo, sino que dinamita la libertad de expresión.

No en vano, el portavoz de Jueces para la Democracia, Ignacio González Vega, ha asegurado que lo más probable es que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo anule la sentencia, así como Joaquín Urias, exletrado del Tribunal Constitucional, afirma que “los delitos de enaltecimiento del terrorismo y de injurias a la Corona no deberían existir”.

Secuestro de libros

En esta madura democracia ya hemos sufrido secuestros de publicaciones porque faltaban al honor de nuestros dirigentes, aunque ni siquiera hayan sido votados, como aquella revista satírica que fue secuestrada por mostrar a nuestros actuales monarcas en actitud sexual. También hemos visto cómo se han cerrado periódicos como Egunkaria, el diario cerrado por Aznar al calor del “Todo es ETA”, y que acabó con la absolución de todos los acusados y con Estrasburgo condenando al Estado español por no investigar las torturas sufridas por Martxelo Otamendi.

Pero el miércoles 21 de febrero, volviendo al absurdo legal y judicial, la jueza de Collado Villalba (Madrid), Alejandra Fontana, acordaba el secuestro cautelar del libro Fariña, en el que el periodista Nacho Carretero profundiza en la historia del narcotráfico gallego, a petición del exalcalde de O Grove (Pontevedra), José Alfredo Bea Gondar, quien demandó en enero a Carretero y a la editorial Libros del KO por supuesta vulneración de su derecho al honor.

El exalcalde de O Grove del Partido Popular aparece citado en dos líneas del libro, de 400 páginas, por supuestos vínculos con el narcotráfico gallego, algo que según la sentencia del juez que llevó el caso quedaba probado pero no podía ser sancionado por defectos de forma en el proceso.

El secuestro, como la editorial afirma, “pone en graves apuros la supervivencia económica de Libros del KO, un proyecto modesto que ha llevado a cabo una apuesta arriesgada por periodistas jóvenes. El secuestro de Fariña, por tanto, es también el secuestro de una forma libre de entender el periodismo”.

Censura en la Feria Arco

El mismo miércoles 21 de febrero, una obra que se iba a exponer en ARCO Madrid fue retirada. A instancias de IFEMA, la galerista Helga de Alvear decidió quitar de su stand la serie de 24 fotografías de Santiago Sierra titulada ‘Presos Políticos en la España Contemporánea’, en la que aparecen pixeladas imágenes de Alfon, los jóvenes de Altsasu, Oriol Junqueras, Jordi Sànchez o Jordi Cuixart.

Posteriormente. la junta rectora de IFEMA avaló, con el voto a favor de la Comunidad de Madrid y en contra del Ayuntamiento, la decisión de la dirección de la feria de pedir a la galerista Helga de Alvear la retirada de su stand en ARCO de la obra, algo que deja muy a las claras de qué sector de la política se intenta acallar el arte, la disidencia y tapar la realidad política que estamos viviendo en el Estado español.

Estos solo son los últimos casos de censura, ataque a la libertad de expresión y represión en el Estado español, que vienen a sumarse a los últimos sufridos como el NoCaso14N que vivimos en Logroño y donde en abril serán juzgados dos inocentes, el encarcelamiento de sindicalistas y manifestantes como Alfonso Fernández Ortega, tuiteras como Casandra por hacer chistes sobre Carrero Blanco o las penas de prisión a músicos como César Strawberry.

Aumentan las sentencias por una serie de delitos que acaban con los acusados en la cárcel con penas similares a las de las lesiones graves. Los límites a la libertad de expresión aumentan en España hasta terminar en una celda de prisión. La democracia es expresión y la seguridad ciudadana protección de libertades públicas, no cercenamiento de las mismas.

Por todo lo anterior, en defensa de la democracia, la libertad de expresión y el arte, el Grupo Municipal Cambia Logroño presenta para su debate y posterior aprobación en Pleno la siguiente moción:

Descargar (PDF, 30KB)


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